Se estructura como un sector de lomos y hoyas, fuertemente transformados por la actividad humana, cerca del escarpe de un gran barranco del sur de la isla (Barranco de Herques), y en continuidad con todo el lomo que desciende desde la cumbre hasta cerca de la costa, entre el ya mencionado Barranco de Herques y el Barranco de Pedro Díaz o Barranco Redondo. El dorso nororiental de la montaña está excavado por el Barranco de
La mayor parte del espacio está dominado por la presencia de tobas y depósitos pumíticos, que permanecen aquí con una potencia y extensión territorial que son claramente representativos de la importancia que tienen en todo el sur de la isla.
El espacio circundante de
Los escasos, pero fundamentales, basaltos.
Se localiza en el sector más occidental de
Forma parte de la estructura del Barranco de Herques, y está compuesto por diferentes coladas de basalto de
Algunas coladas de menor potencia (no más de un metro), se colocan sobre depósitos de pumitas de gran antigüedad y también muy alterados. Estas coladas rubefactaron los depósitos inferiores, y las pumitas, que están otra vez presentes, porque los procesos erosivos las han exhumado, están fuertemente alteradas, presentando colores rojizos y en algunos depósitos son difícilmente apreciables los fragmentos de pómez, mostrando un aspecto terroso y disgregado.
La superficie de estos sectores basálticos está profundamente transformada, por lo que es normal encontrar cantos fracturados, desprendidos y sueltos, de diferente tamaño, entre los que hay diferentes acumulaciones de finos, tanto de origen basáltico como pumítico. Estos últimos han sido transportados por los procesos de arroyada y depositados por procesos de sedimentación de diferente intensidad y espaciados en el tiempo. En otros sectores, precisamente estos mismos fenómenos pluviales y fluviales, debido a la gran pendiente del terreno, han lavado por completo la superficie de los basaltos, que exponen, por consiguiente, superficies lisas y limpias.
En el barranquillo de
El perfil escalonado, más que a procesos naturales, está ligado a una serie de obras de origen humano. Todo el cauce del mismo está regulado por nateros de gran antigüedad. Tras estos nateros se producen acumulaciones de sedimentos en los que se dispone una vegetación más rica que impide el libre tránsito del agua y favorece procesos de infiltración y sedimentación.
A pesar de la presencia de estos nateros, este sector es el que ha sufrido una intervención humana de menor intensidad, por lo que es reconocible el soporte morfoestructural, y en el que dominan los procesos morfodinámicos de origen natural.
Esta superficie, alterada y disgregada es propicia para el asentamiento de un ralo matorral y herbáceas en las que predominan las especies fisurícolas.
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